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La pequeña y mediana empresa en la era Post-Covid

Historia de una digitalización forzada

No es ningún secreto que el tejido empresarial español está compuesto casi en su totalidad por pequeñas y medianas empresas. Autónomos/as que han hecho de la lucha diaria su rutina y forma de vida.

Porque las pymes son la unidad empresarial más presente en nuestro país, y tristemente también la más débil frente a las situaciones de crisis como las que nos ha tocado vivir durante el 2020. El coronavirus llegó sin previo aviso y colapsó nuestro mundo, nos confinó en nuestros hogares y se llevó por delante a los menos afortunados, y a muchas empresas.

Ahora, tratando de superar la segunda oleada de contagios en España, este sector empresarial debe afrontar la que ha sido, probablemente, la mayor transformación digital de los últimos tiempos. Y lo peor de todo, es que no se trata de una opción.

La digitalización, ese proceso del que todo el mundo hablaba los años previos, es ahora una necesidad que acaba definiendo la posibilidad de continuar manteniendo la entrada de ingresos en casa, o por el contrario, de acudir a las colas de hambre. ¿Pero cómo puede el/la propietario/a de un restaurante, con 50 años de edad subirse al tren de la digitalización? 

De un día para otro se ven obligado/a a quitar la carta física de su restaurante y ponerla digitalmente en Internet, cuando lo único que utiliza de este nuevo mundo online es la aplicación de WhatsApp. La brecha digital no sólo existe, sino que es muy grande y visible. Y, salvo por el relevo generacional que se irá produciendo paulatinamente, tiene difícil solución a corto y medio plazo.

La digitalización forma parte de nuestro día a día.

Pero tratemos de aportar algo de luz a toda esta oscuridad.

El problema

Analicemos cuál es el problema “grande” de esta transformación forzosa, para luego desgranarlo y poder ofrecer soluciones específicas.

El problema radica en la falta de formación en habilidades digitales. Con esto no quiero decir que haya gente vaga o inculta, por supuesto que no. Todos somos ignorantes en algún campo. A lo que me refiero, es a que vivimos en un mundo tremendamente rápido, y que la tecnología es el cohete que lo mueve.

Elegir no usar la tecnología es una opción respetable, pero la decisión puede salir muy cara.

[bctt tweet=”Elegir no usar la tecnología es una opción respetable, pero la decisión puede salir muy cara.“]

Una posible solución

De acuerdo, el problema es la falta de formación en competencias digitales pero, ¿cómo se aglutinan todas de una forma ordenada coherentemente, y se imparten a un grupo poblacional tan grande, con una necesidades tan especiales y con tan poco tiempo? 

Aunque te adelanto que no tengo la respuesta a esta pregunta, vamos a continuar con su descomposición en preguntas más pequeñas. Quizás, al final veamos soluciones sencillas que, aunque no lo eliminen, simplifiquen esta difícil hazaña. La clásica estrategia “divide y vencerás”.

Para identificar las competencias digitales clave podríamos dividirlas en grupos: 

  • Comunicativas
  • Organizativas
  • Productivas
  • Financieras
  • De marketing

Luego, imaginemos que ya hemos contado con la opinión de expertos en cada materia, y tenemos todo el contenido bien estructurado y planificado. ¿Cómo lo hacemos llegar a ese grupo de personas tan diverso?

En mi opinión, creo que se debería realizar una doble clasificación: en función de su nivel de digitalización y de su tipo de modelo de negocio. Identificar el tipo de empresa es crucial para hacerle llegar cualquier tipo de comunicación. 

De esta forma podremos enfocar la comunicación de manera mucho más efectiva, como una flecha lanzada a una diana.

La brecha digital no sólo existe, sino que es grande y visible.

Esta formación de la que hablamos, debería evitar siempre “vender humo”. Siempre caemos en enunciar las bondades de esta o aquella tecnología, pero pocas veces se muestran ejemplos prácticos, yendo al grano. Y es justo esto último lo que necesitan las pequeñas y medianas empresas. 

Una forma de concluir esta formación es con la enseñanza de herramientas digitales que faciliten las labores de este tipo de negocio. Mostrándole alternativas gratuitas y de pago para que tenga siempre la opción de elegir la mejor, ajustada a sus necesidades.

Ya hemos abordado: el “qué” enseñar, cómo estructurar el contenido, de qué forma agrupar al público objetivo, y qué manera podría ser la más idónea para que el contenido sea aceptado por el/la receptor/a. Ahora toca gestionar el factor tiempo.

Si preguntas por su tiempo libre a cualquier persona, de las que aún tengan la suerte de seguir trabajando en estos tiempos, es muy probable que te responda que apenas le queda tiempo libre tras el trabajo, los desplazamientos para ir y volver de éste, las tareas domésticas, cargas familiares, compras, etc. No podemos diseñar estrategias de comunicación que obvien este parámetro tan importante.

En mi humilde opinión, para tratar de ajustar el mínimo contenido necesario al tiempo disponible de cada persona, el mejor formato sería el de píldoras formativas. 

Las píldoras formativas son sesiones de información muy breves, donde explican de forma individual aspectos de un ámbito más complejo. Puede tener diversos formatos: en vídeo, imágenes, charlas, etc.

Con esto no quiero decir que sean la única y mejor manera, pero sí puede que sea la mejor iniciación. Una vez adquiridos algunos conocimientos básicos, pueden acceder a formación específica. 

Piensa por un momento. Si nunca hubieses usado el buscador de Google, aunque escucharas a la gente a tu alrededor decirte: “Búscalo en Google”, no sabrías ni por dónde empezar. Una píldora formativa vendría a proporcionar la información al usuario de qué es Google, cómo se accede a él, y cómo se busca. Posteriormente el/la usuario/a podría acceder a formación específica en forma de cursos, sobre cómo utilizar Google para mejorar los resultados de su negocio.

El papel de Cornerstudio.es

Desde Cornerstudio.es intentamos ser ese puente invisible dentro de la brecha digital, para ayudar a los autónomos/as y pequeñas empresas a entrar en el mundo digital, con asesoramiento, páginas web, tiendas online, entre otros servicios.

Conclusión

Este nuevo panorama marcado por la pandemia ocasionada por el coronavirus, nos ha dejado retratados, y debemos ponernos manos a la obra. Todos los agentes de la sociedad son imprescindibles para que el barco llegue a buen puerto. Administraciones, tejido empresarial, trabajadores/as, personal sanitario, fuerzas armadas, etc. 

Todos. 

Es tiempo de remar, no sólo de señalar la dirección.

[bctt tweet=”Es tiempo de remar, no sólo de señalar la dirección.“]

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